Sí. Porque,
así como los procesos previos en Norteamérica, Francia o Haití modificaron sustancialmente
las situaciones imperantes en lo político, social y/o económico, el escenario
en el Río de la Plata a partir de 1810 ya no volvió a ser el mismo, aunque esto
no implica perder de vista que hubo muchas continuidades a pesar de los cambios.
Si bien en un principio en 1810 el objetivo era lograr el autogobierno, más
pronto que tarde el grupo revolucionario fue más ambicioso: para 1813 ya se
pensaba en que la Asamblea sancionara una constitución y declarara la
independencia, objetivos que finalmente no se lograron ese año.
Por eso debemos
tener presente que es necesario ver a mayo de 1810 como el principio de un
proceso revolucionario que va a tener quizá su punto más alto el 9 julio de
1816 con la declaración de la independencia.
2- ¿Qué
relevancia tuvo a nivel internacional? ¿Y qué significó para el resto de las
colonias?
La
conformación de la Primera Junta en Buenos Aires es parte de una serie de
revoluciones que se dan en otras ciudades de América. La decisión de avanzar
hacia la independencia va a tener a su máximo exponente regional en José de San
Martín.
Su plan
de liberación continental encarnado en miles de hombres y mujeres es un ejemplo
claro de una mirada superadora de lo territorial respecto a la revolución. No
en vano el congreso reunido en Tucumán declara la independencia de las
Provincias Unidas “en Sudamérica”, esto es porque en parte hay una mirada mucho
más amplia que trasciende al “Río de la Plata”.
Esta
guerra de la independencia en el continente tuvo, además de San Martín, a Simón
Bolívar, este militar que había logrado liberar las actuales Colombia y
Venezuela. El encuentro en Guayaquil en 1822 refleja el pensamiento común sobre
la importancia de la liberación americana a pesar de las diferencias que había
entre ambos sobre lo que podía pasar después, una vez derrotados
definitivamente los ejércitos realistas.
3- ¿Qué papel desempeñó Santiago del Estero en el
proceso?
El papel
de Santiago del Estero fue fundamental. La causa iniciada en Buenos Aires no
podía prosperar sin el apoyo del resto de los cabildos. El 10 de junio llegaron
a Santiago del Estero las circulares con información de lo sucedido en Buenos
Aires. Se solicitaba el reconocimiento de la Junta y además el envío de un
representante santiagueño para formar un futuro cuerpo de gobierno ampliado.
Estas no
fueron las únicas cartas que llegaron a los miembros del Cabildo santiagueño.
En Córdoba, Santiago de Liniers se había transformado en un grave peligro para
los intereses revolucionarios. Junto a Montevideo y Asunción, Córdoba formaba
parte del grupo de ciudades que no reconocían al gobierno recién formado. Liniers
y el gobernador intendente de Córdoba, Gutiérrez de la Concha escribieron a los
santiagueños pidiendo apoyo para fortalecer el foco contrarrevolucionario. El
plan consistía en esperar que desde el Alto Perú bajaran soldados españoles
hasta Córdoba y desde allí combatir a sangre y fuego la revolución nacida en
Buenos Aires.
Ante esta
encrucijada los santiagueños decidieron esperar que el Cabildo de Salta, ciudad
de la que dependía, tomara una decisión al respecto. Finalmente, el 29 de junio
el Cabildo santiagueño decidió reconocer a la Junta, en sintonía con los salteños.
La decisión favorable a la revolución se fortaleció con Juan Francisco Borges y
la formación del Batallón de Patricios Santiagueños que se sumaron al Ejército Auxiliar
del Perú.
4- ¿Cuál es la relevancia como fecha patria en la
actualidad y qué nos enseña?
Esta
fecha está muy presente porque es uno de los mitos fundantes de la nación, consolidada
en la sociedad en general pero especialmente en el ámbito escolar. Precisamente
por estar tan arraiga esta fecha es necesario poner en cuestión algunos
aspectos que vistos desde una estética de la efeméride pueden quedar muy bien,
pero que están alejados de lo histórico. Una de ellos es la idea del “nacimiento
de la Argentina” o de la “patria”, cuando en 1810 no nace ningún país y los
significados de “patria” estaban muy lejanos a los de un Estado nación, que es
el sentido que se les suele dar.
Por otro
lado, creo que se puede tomar a la Revolución de Mayo para repensar que
significan en la actualidad términos o conceptos como “representación”,
“soberanía” o “voluntad popular” y preguntarnos si están más cercanos a la
realidad o a la ficción creada por el lenguaje político.
Finalmente,
creo que debemos avanzar mucho más en el abordaje de las historias locales y
regionales, es decir poner el foco en nuestra “patria chica” y su papel en la
construcción de la Patria Grande. Por eso agradezco y valoro que una de las
preguntas en esta entrevista haya incluido los acontecimientos de Santiago del
Estero.

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